Romances de Rodrigo,
último rey de los godos

 

I. Venganza del conde don Julián

En Ceuta está don Julián,
en Ceuta la bien nombrada:
para las partes de allende
quiere enviar su embajada:
moro viejo la escribía,
y el conde se la notaba;
después de haberla escrito
al moro luego matara.
Embajada es de dolor,
dolor para toda España:
las cartas van al rey moro
en las cuales le juraba
que si le daba aparejo
le dará por suya España.
Madre España, ¡ay de ti!
en el mundo tan nombrada,
de las partidas la mejor,
la mejor y más ufana,
donde nace el fino oro
y la plata no faltaba,
dotada de hermosura
y en proezas extremada;
por un perverso traidor
toda eres abrasada,
todas tus ricas ciudades
con su gente tan galana
las domeñan hoy los moros
por nuestra culpa malvada,
si no fueran las Asturias
por ser la tierra tan brava.
El triste rey don Rodrigo,
el que entonces te mandaba,
viendo sus reinos perdidos
sale a la campal batalla,
el cual en grave dolor
enseña su fuerza brava;
mas tantos eran los moros
que han vencido la batalla.
No parece el rey Rodrigo,
ni nadie sabe dó estaba.
Maldito de ti, don Orpas,
obispo de mala andanza:
en esta negra conseja
uno a otro se ayudaba.
¡Oh dolor sobre manera!
¡Oh cosa nunca ciudada!
que por sola una doncella
la cual Cava se llamaba
que España sea domeñada,
y perdido el rey señor
sin nunca dél saber nada.
II. Rodrigo y la Cava

Los vientos eran contrarios,
la luna estaba crecida,
los peces daban gemidos
por el mal tiempo que hacía,
cuando el rey don Rodrigo
junto a la Cava dormía,
dentro de una rica tienda
de oro bien guarnecida.
Trescientas cuerdas de plata
que la tienda sostenían,
dentro había doncellas
vestidas a maravilla;
las cincuenta están tañendo
con muy extraña armonía,
las cincuenta están cantando
con muy dulce melodía.
Allí hablara una doncella
que Fortuna se decía:
`Si duermes don Rodrigo,
despierta por cortesía,
y verás tus malos hados,
tu peor postrimería,
y verás tus gentes muertas
y tu batalla rompida,
y tus villas y ciudades
destruidas en un día:
tus castillos, fortalezas,
otro señor los regía.
Si me pides quién lo ha hecho
yo muy bien te lo diría:
ese conde don Julián
por amores de su hija,
porque se la deshonraste
y más de ella no tenía.
Juramento viene echando
que te ha de costar la vida.'
Despertó muy congojado
con aquella voz que oía
con cara triste y penosa
de esta suerte respondía:
`Mercedes a ti, Fortuna,
de esta tu mensajería.'
Estando en esto allegó
uno que nuevas traía:
como el conde don Julián
las tierras le destruía.

 

III. Fin de la batalla entre los ejércitos de Rodrigo y los moros

Las huestes de don Rodrigo
desmayaban y huían
cuando en la octava batalla
sus enemigos vencían
Rodrigo deja sus tiendas
y del real se salía;
solo va el desventurado
que no lleva compañía;
camina por donde quiere
que no le estorba la vía.
El rey va tan desmayado
que sentido no tenía;
muerto va de sed y hambre
que de verle era mancilla,
iba tan tinto de sangre
que una brasa parecía.
Las armas lleva abolladas
que eran de gran pedrería
la espada lleva hecha sierra
de los golpes que tenía;
el almete abollado
en la cabeza se le hundía;
la cara lleva hinchada
del trabajo que sufría.
Subióse encima de un cerro
el más alto que veía:
desde allí mira su gente
cómo iba de vencida;
de allí mira sus banderas
y estandartes que tendía,
cómo están todos pisados
que la tierra los cubría.
Mira por sus capitanes
que ninguno parecía;
mira el campo tinto en sangre
la cual arroyos corría.
El triste, de ver aquesto,
gran mancilla en sí tenía:
llorando de los sus ojos
de esta manera decía:
`Ayer era rey de España,
hoy no lo soy de una villa;
ayer villas y castillos,
hoy ninguno poseía;
ayer tenía criados,
hoy ninguno me servía;
hoy no tengo una almena
que pueda decir que es mía.
¡Desdichada fue la hora
desdichado fue aquel día
en que nací y heredé
la tan grande señoría,
pues lo había de perder
todo junto en un día!
¡Oh, muerte! ¿Por qué no vienes
y llevas esta alma mía
de aqueste cuerpo mezquino,
pues se te agradecería?'

 

 

 

GLOSARIO

Ceuta: Puerto español en la costa de Marruecos.

allende: al otro lado del mar o, en este caso, el estrecho de Gibraltar.

aparejo: aquí, hombres y armas, todo lo necesario para la guerra.

partidas: partes, regiones de la tierra

ufana: orgullosa

tañer: tocar un instrumento musical

hado: destino

mercedes: gracias

hueste: ejército

de gran pedrería: incrustadas con piedras preciosas