
Assi como cuenta la estoria, pues que los moros sopieron que el rey don
Alffonsso el Casto--que era rey muy esforçado et muy fuerte et muy
auenturado en batallas et los auie mucho apremiados et crebantados con lides et correduras--que era muerto, et reynaua en su lugar el
rey don Ramiro, cuedando ellos que el, como serie en su
noueza, que les aurie miedo, ca era el poder de los moros muy grand en
Espanna [. . .] et que auiendoles miedo que les darie lo que demandeassen por
razon quel non diessen guerra et quel dexassen en paz; et enuiaronle pedir que
les diesse cada anno .L. donzellas de las mas fijas dalgo con que casassen, et otras .L. de las otras
del pueblo con que ouiessen entre si sus solazes et su deleyte; et estas cient
donzellas que fuessen todas uirgines [. . .]
El rey don Ramiro, cuando esta demanda de los moros le uino daquellas donzellas
quel pidien, fue muy sannudo ademas por cosa tan mala
et tan descumulgada como aquella quel enuiaran
demandar; et por el grand pesar que ende ouo, allego luego su corte, et auido so conseio, saco luego muy
grand hueste, et non dio a los moros respuesta ninguna
daquello quel demandauan. Et fue luego muy apoderado et muy sannudo et
entroles por la tierra, et fue luego yendo por ella fasta que llego a Najera, que
era estonces de moros, quemando uillas, castiellos et destruyendo quanto fallaua,
et matando en los moros quanto podie. Los moros otrossi quando soperion ell hardiment del rey don Ramiro de
como fazie, ayuntaronse luego todos en uno, et
fizieronse muchos ademas; et fueronle luego dar batalla, et esta fue muy grand.
Et ouieronla en un lugar a que dizen Aluella. Mas los cristianos, por que eran
muy pocos, ouieronse de uencer, ca los moros eran mucho mas que ellos. Los
cristianos fueronles tornando las espaldas poco a poco, et tirandose afuera, los
moros siguiendolos todauia, fasta que llegaron a un otero
que dizien Clauijo; pero tornando los cristianos sobre si, et lidiando segund
mejor podien; et tomolos alli cerca aquel otero la noche a todos, de guisa que los fizo quedar de la batalla. Et assi se
partieron aquella noche los unos de los otros.
Los cristianos acogieronse a la cabeça daquell otero, et estando allí
todos llegados en uno, rogaron a Dios de todos sus coraçones, llorando
mucho de los oios, faziendol priezes et rogandol que los non desamparasse, mas que los acorriesse en aquella priessa en que eran. Et ellos faziendo
sus oraciones assi como dezimos, adurmiose el rey don Ramiro, et appareciol
estonces en suennos el apostol sant Yague et dixol: «sepas que Nuestro
Sennor Jhesu Cristo partio a todos los otros apostoles mios hermanos et a mi
todas la otras prouincias de la tierra, et a mi solo dio a Espanna que la
guardasse et la amparasse de manos de los enemigos de la fe». Pues que el
apostol ouo dicho al rey don Ramiro estas palabras, allegose mas a ell, et tomol a
la mano et apretogela yaquanto et dixol de
cabo: «rey Ramiro, esfuerça en tu coraçon, et sey bien firme
et fuerte en tus fechos, ca yo so Yague, el apostol de Jhesu Cristo et vengo a ti
por ayudarte contra estos tus enemigos. Et sepas por uerdad que tu
uençras cras en la mannana con el ayuda de Dios a
todos estos moros que te agora tienen cercado. Et
digote que tomaran y muerte muchos de los tuyos, a los que
esta apareiada la gloria de dios et la su folgança que siempre durara. Et por que non dubdes nada
en esto que te yo digo ueer medes cras andar y en la lid en un cauallo blanco con una senna blanca, et gran espada reluzient en la mano. Et uos
luego por la grand mannana confessaruos edes
de todos uuestros peccados muy bien, et recibredes el cuerpo et la sangre de
Nuestro Sennor Dios et nuestro Saluador; et pues que esto ouieredes fecho, non
dubdedes nada de yr ferir en la hueste de los barbaros, llamando `Dios, ayuda,
et sant Yague!', ca ciertamientre sepas que todos los metredes a espada et los mataredes». Pues quel esto
ouo dicho ell apostol fuesse delante del.
El rey don Ramiro desperto luego que el apostol se
tiro delante, et fizo luego llamar los obispos et los abades et todos los altos
omnes de su hueste, et dixoles aquella uision que uiera. Ellos quando lo oyeron,
dieron gracias a Dios et alabaron el su nombre, et fizieron todo lo al assi como les era mandado del apostol, et fueron luego entrar en la
fazienda et lidiar con los moros. Otrossi el apostol sant
Yague fue y luego con ellos, assi como
les el prometiera, et esforçaualos a la batalla, et firie el mismo muy de
rezio en los moros, assi como a ellos semeiaua. Los cristianos, quando uieron a
sant Yague, fueron muy esforçados, et fiando en el ayuda de Dios et del
apostol sant Yague, començaron de ferir en los moros muy de rezio, dando
grandes uozes et diziendo: «Dios, ayuda, et sant Yague!» Los moros
fueron luego al ora uençudos; et murieron y bien LXX uezes mill dellos,
assi como cuenta la estoria. Et los otros que escaparon, fuxieron todos los que
pudieron foyr [. . .] Et desde aquel dia adelante ouieron et tomaron los
cristianos en uso de dezir en las entradas de las faziendas et en los alcanços de los moros sus
enemigos mortales: «Dios, ayuda, et sant Yague».